Patagonia y sus Andes

Posted: January 18, 2015 in Argentina, Uncategorized

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Teniendo en cuenta que el tiempo de ocio del que dispusimos no fue demasiado abundante y el nivel de aislación fue considerable durante toda nuestra estancia, estamos satisfechos, pues sí tuvimos momentos en los que pudimos escaparnos a conocer el entorno en el que nos encontrábamos.

La primera salida, sin contar todas aquellas que hacíamos por necesidad a El Bolsón, fue a la montaña Piltriquitrón. En esta escapada estuvimos con Santi, Gonzalo. Accedimos hasta la base gracias a Santi y a su auto, y desde allí, en un empinado pero fácil ascenso de 40 minutos, llegamos hasta el refugio. Durante el camino pasamos junto a uno de los atractivos turísticos de la zona, El Bosque Tallado. Las vistas desde aquí son increíbles. Se puede ver desde el lugar donde vivíamos, Rincón de Lobos, hasta El Bolsón, acrecentada esta sensación de belleza gracias a la luz del atardecer, momento en el que llegamos.

Tras unas cervezas en el refugio acampamos no muy lejos de allí y junto al fuego pasamos un buen rato de conversación. Problemas mundiales resueltos y una manta que se quemó fueron las consecuencias. Estábamos listos para dormir. La noche fue tremendamente fría. Ninguno de nosotros venía suficientemente preparado así que cuando llego el sol de la mañana fue una inyección de energía para todos.

La ascensión resulta sencilla y divertida excepto al final, donde el viento frio sopla a gran velocidad y cada paso se complica a causa de la piedra suelta. La cima no la pudimos disfrutar demasiado porque el espacio es estrecho y el viento helado. así pues, el descenso fue rapidísimo, la mayor parte de él lo hicimos corriendo y solo paramos a comer a pocos metros del refugio. En total dos horas y media entre subir y bajar.

Otra aventura, esta vez solo los dos, se situó durante las vacaciones de navidad. Cuando decidimos realizar una ruta de 4 días por las montañas de alrededor, yendo de refugio en refugio y acampando siempre junto a ellos. Estuvimos en Dedo Gordo, Retamal y La Playita. Un maravilloso paseo del que destacamos la primera mitad por la tranquilidad, y la belleza de su paisaje y vistas espectaculares. No nos encontramos con nadie hasta llegar a Retamal. El resto, de Retamal a Cajón del Azul y hasta Wharton también es bonito, pero el encanto se rompe debido a la masificación de gente en esta zona. Grandes ríos, viejos puentes, coloridos pájaros, desafiantes rutas y encuentros con gauchos y mapuches componen lo más característico de nuestro viaje por las montañas.

Al margen de la naturaleza, también pudimos disfrutar en nuestros dos últimos fines de semana de fiestas locales, la de la fruta fina de El hoyo y la de artesanos de Epuyén.

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