Quetzaltenango

Posted: March 28, 2014 in Guatemala

 

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Nuestra llegada a Guatemala está llena de altibajos. Después de que nos intentasen engañar en la aduana pidiendo un dinero sacado de la manga sin lograr su objetivo, nos la metieron doblada a la hora de agarrar el autobús que nos llevaría hasta Xela (Quetzaltenango) ya que en realidad solo llegaba hasta Huehuetenango. No acabaría ahí la cosa ya que después de todo el día de viaje un pequeño gran despiste nos haría pasar nuestra primera noche en Guatemala sin pegar ojo. Y es que una vez en la habitación del hotel elegido nos dimos cuenta de una cosa… ¡¡¡La mochila!!! como diría Pocholo… ¿¿¿Dónde esta mi mochila???. Pues olvidada en el autobús. Con la computadora en su interior y otra series de cosas de valor sentimental. Una odisea que empezó llamando a un taxi con la ayuda de la portera de hostel, que nos llevaría hacia varias terminales de autobuses y que terminó con que, afortunadamente, recuperamos la mochila a las 6 de la mañana.

A partir de este punto, diez días de descanso “bajo la muralla del quetzal” (significado de Quetzaltenango) fue los que nos deparó la segunda ciudad más importante de Guatemala, o eso dicen. La verdad es que es una extensión de cemento sin mucho encanto situada a 2333 metros de altitud, donde se vende cara la seguridad, lo que no permite a uno disfrutar de sus alrededores sin pagar un precio entallado a medida de bolsillo americano.

Aun así, uno de esos aciagos días decidimos intentar ver el que es posiblemente el volcán más activo de Guatemala, el Santiaguito. Nos salió mal la jugada, ya que nos tocó un día nubladisimo, así que solo pudimos ver como la niebla subía y bajaba por los volcanes inactivos de alrededor ocultando siempre nuestro objetivo. Tan solo pudimos oir su rugir, lo que por lo menos nos hacía sospechar que estábamos en lo que llaman el mirador.

No hay mucho más que añadir, pues no siempre nos encontramos con lugares idílicos. De todas formas fue un lugar donde descansar nuestra quebrada espalda después del duro trabajo de construcción en Chiapas, donde nos iniciamos en el mundo del macramé y nos aburrimos como nunca, sufriendo además el infernal volumen de la cutre música del bar de al lado de la escuela de español, donde nos alojamos durante casi toda nuestra estancia en la ciudad.

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Comments
  1. TXEMA says:

    Veo que no es oro todo lo que reluce aunque estemos hablando de paises idilicos en cuanto a naturaleza

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